Misión constitucional de las Fuerzas Armadas del Perú (1ª parte)
Cuando se habla de misión constitucional de las FFAA, surgen debates conceptuales sobre cuál es su verdadero significado. Nuestra actual Constitución no asigna específicamente alguna misión, sino establece una “finalidad primordial” (Art. 165°). Para los especialistas en Seguridad y Defensa, finalidad y misión no son términos conceptualmente equivalentes. Además era usual emplear el término “propósito”. Entonces, el debate está en tratar de explicar si finalidad, propósito y misión podrían significar lo mismo, para justificar la existencia o no de las FFAA en Perú.
Cuando se revisan las Constituciones de otros países, se puede apreciar que algunas prescriben misiones, otras como la peruana, finalidad, y algunas sólo instituyen “condiciones de empleo”. Es pues necesario intentar definir con claridad los términos a emplear y saber si “Misión de las Fuerzas Armadas” es un término apropiado para considerar su introducción en el ordenamiento constitucional. Pero además, tendremos que examinar el término “rol”, que comúnmente se emplea para denominar a otras tareas, misiones subsidiarias o encargos que se le dan a las fuerzas militares.
Las fuentes para saber cuál había estado siendo el propósito o finalidad de las FFAA del Perú, si es que contó o no con una definición clara de su “razón de ser” o “el por qué de su existencia”, estaban en: la historia documentada, en las Constituciones Políticas anteriores a la de 1993, en las diferentes Leyes Orgánicas, en los manuales, reglamentos u ordenanzas castrenses, en la literatura generada por estudiosos de antaño; en fin en un cúmulo de documentos que permitieran ver desde la “Visión Conjunta de la Fuerza Armada” elaborada por la Comisión Especial de Alto Nivel y plasmada en el “Informe de la Comisión de Reestructuración Integral de las Fuerzas Armadas” (aprobado, abril 2002), lo que fueron y eran; y si ello respondía al propósito, finalidad o misión para lo que existen como estructura organizacional, como Institución Constitucional o como realidad social.
La historia nos demuestra que las FFAA del Perú, como todas las del mundo, surgen como necesidad de los Estados-Nacionales. Inicialmente en el Perú, su razón de ser, fue consolidar nuestra independencia, luego buscar una integración como país, al mismo tiempo que aseguraba una gobernabilidad por el uso de la fuerza de las armas. Esta primera etapa de las fuerzas militares dio origen al surgimiento de caudillos, que las emplearon para acceder al poder y gobernar al país. Pero detrás de estos caudillos con uniforme, siempre estuvieron presentes intereses económicos de las oligarquías criollas interesadas en heredar los beneficios gozados en la colonia; de ahí el fraccionamiento sudamericano en múltiples Estados-Nacionales, que los alejaron de una visión de integración más amplia y por ende de la conformación de una sola Fuerza Armada que sustente la nación sudamericana.
Las disputas fronterizas, no obedecían a criterios de unidad nacional o de cohesión patriótica, ni menos de integridad territorial, eran conflictos derivados por intereses económicos. Nuestra Fuerza Armada hasta antes de la “guerra por el salitre”, no tuvo una visión hacia la defensa exterior, sino de control interno. Su razón de ser fue controlar el territorio mediante su presencia en lugares conflictivos, antes que proteger la intangibilidad de nuestras fronteras. Los gobernantes de turno, civiles y militares, emplearon a la Fuerza Armada para el control poblacional, al no contarse con una estructura policial capaz de esta tarea.
Después del desastre de la “guerra por el salitre” (1879-1883), una misión militar francesa dio consistencia profesional, al Ejército principalmente, y concibió una nueva razón de ser para este instituto: alcanzar y mantener una profesionalidad en todos los niveles y jerarquías para defender la sociedad peruana de amenazas externas. Desgraciadamente otras vez las injerencias políticas le asignan a la institución militar una función o tarea no pedida: “la de tutelar disputas políticas” entre grupos que buscaban acceder al poder. Por eso es que se instituye constitucionalmente el control de procesos electorales, a cargo de militares, limitación de derechos políticos ciudadanos a los uniformados y otra serie de tareas o funciones que van confundiendo al “ethos militar” en su razón de ser, que originan nuevas formas, ahora institucionalizas de controlar el poder o gobierno de nuestro país.
Durante el SXX, aunque hubo conflictos externos, nuevamente por disputas limítrofes; desde la mitad de ese siglo lo que predominó fue la amenaza comunista, impuesta desde fuera a través de la llamada “Política de Seguridad Hemisférica”, que nuevamente hacen que nuestras FFAA tengan que defender una forma de gobierno, un estilo de vida o una estructura social, que solo existía en idea foránea y que la realidad nacional se encargaba de contradecir. La razón de ser de las FFAA se proyecta entonces a relacionar conceptos de seguridad y desarrollo, como inseparables e interrelacionados, lo que se oponía al desarrollo atentaba contra la seguridad interna y externa, entonces era menester incursionar en esa actividad nacional si es que no se lograba comprometer a los líderes políticos.
Este brevísimo resumen histórico, de lo que fue la Fuerza Armada del Perú en su razón de ser, explicaría que tuvo un desarrollo pendular y sinuoso, influido o afectado desde fuera de los institutos. La misión constitucional de la Fuerza Armada, lo permanente y razón de ser de su existencia, hasta ahora no estaba claramente definida. Esta es quizás, la causa principal para no poder desarrollar fácilmente, una visión compartida de lo que quisiera nuestra sociedad y sus gobernantes, fueran nuestras FFAA: “no comprender el propósito más profundo de la existencia de instituciones militares”. Esta impresión no sólo sucedía fuera del ámbito castrense, sino también al interior de los Institutos Armados.
Esta indefinición genera debates e interrogantes sobre sí las FFAA, sólo debieran prepararse para enfrentar amenazas externas, entendidas como las provocadas por un país extranjero con una fuerza armada militar, dejando las amenazas internas para que sean resueltas o combatidas por una fuerza policial o a lo sumo para–militar bajo control estatal; o en todo caso la participación castrense en el frente interno debiera darse sólo en casos muy extremos, claramente establecidos y limitados en el tiempo y nivel de fuerza a emplear, y de carácter temporal, no permanente. Otros señalan que la razón de ser de las FFAA es constituir una garantía o seguro para disuadir cualquier intento de invasión a nuestro territorio. Algunos piensan que las FFAA deben existir porque deben ser la “reserva moral” del país, encarnando sus miembros los valores cívicos-patrióticos de la identidad y orgullo nacional. Finalmente estaban los que justifican la existencia de las FFAA, para la defensa de los intereses nacionales, dentro y fuera de nuestro territorio.